Víctor Lapuente saluda a Sánchez, Casado y Rivera en una columna publicada en El País
El orden constitucional en España tiene dos amenazas: el independentismo catalán y el auge de la extrema derecha. Obviamente, no soy equidistante. No pretendo equiparar ambas afrentas. ¡Ni punto de comparación! Unos son unos malvados que quieren romper la España que hemos construido desde la Transición y los otros están desencaminados, pero, en el fondo, son unos demócratas. Eso sí, dejo a discreción del lector decidir quiénes son los más peligrosos, porque seguramente la mitad dirá que los secesionistas y, la otra mitad, la ultraderecha. Pero lo cierto es que tenemos dos opciones: seguir con las rutinas parlamentarias, minimizando el impacto de los extremistas, o paralizar la vida política hasta que desaparezcan. Es lo que llevan años intentando en Francia o Suecia, erigiendo cordones sanitarios contra los partidos radicales. Y el resultado es doblemente preocupante. Primero, una extrema derecha aislada, y que, por tanto, se presenta como víctima del sistema, crece m...